Centro Gnostico En Dallas Ageacac

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Paz inverencial desde Tx AQro
Hace años practicaba la gnosis y lo deje porque no podia asistir a las conferencias,me da gusto poder pertenecer a su grupo graciad
Buenas tardes a todos. No he podido asistir fisicamente a estos ultimos eventos que se realizan cada Martes, sin embargo sigo las doctrinas del VM Samael Aun Weor, aunque falta mucho por hacer, saludos a todos. Paz inverencial.
Megusta kisiera tener más conosinuento en centro gnostico
LA GNOSIS Y EL ARTE (LA MUSICA).
BEETHOVEN SYMPHONY No. 9 "CHORAL"
Las nueve sinfonías de Beethoven son de belleza sin igual, profundas enseñanzas se encuentran en cada una de ellas; Don Mario Roso de Luna traduce la novena sinfonía de esta forma: «Oh voluptuosidad, la más bella refulgencia divina, hija del Elíseo. Ebrios de emoción osamos penetrar en tu santuario cantando: - Tu mágico efluvio anuda los santos lazos que el trato social, despiadado y cruel, osara romper un día...
Comenta que el himno a la alegría, en realidad es un himno a la voluptuosidad de los dioses, clave secreta para reencontrarnos con la luz de la sabiduría inmortal, entendiendo la voluptuosidad no como la degenerada utilización de las fuerzas sexuales, sino el erotismo bien canalizado, el culto al amor en la pareja, resultado de una correcta transmutación de las energías creadoras dentro de un matrimonio.
¡Todos los hombres son hermanos; todos son UNO bajo tu égida protectora!
Increíbles enseñanzas que se pierden en la noche aterradora de los siglos, se encuentran en estas líneas mágicas de la novena sinfonía: La fraternidad es la meta a seguir.
Y el coro contesta: ¡Miríadas de miríadas de seres que pobláis el mundo y pobláis sin duda los Cielos sin límites: facetas innúmeras de un solo, único e inconmensurable Logos, yo os estrecho contra mi corazón!...
Todos somos uno, entre los seres humanos no hay diferencia, al final de todas las edades, todos seremos solo una gota, unidos todos, en el inmenso océano de vida universal, con justa razón la maestra Helena Petrovna Blavatski afirmaba con gran solemnidad, que la peor herejía era la de la creerse uno separado de los demás.
¡Un inmenso abrazo para el Universo entero!: ¡Hermanos, hermanos míos, alegraos, todo se une y todo conspira al Santo Misterio, y aquí en nuestro ser y allá y doquiera tras la bóveda estrellada un Padre-Madre amante nos cobija a todos».
Es maravilloso encontrar esoterismo profundo y de fondo en este himno maravilloso, escrito por el poeta Friedrich Von Schiller y hermosamente acompañado por tan magistrales sonidos creados por este maestro llamado Beethoven, quien es un guardián de un templo en el mundo causal (región de la música inefable); tales místicos sonidos van al fondo de nuestra alma para sembrar en el centro emocional superior estas enseñanzas sagradas.

“La música inefable de los grandes clásicos, viene de las exquisitas regiones del Nirvana, donde sólo reina la felicidad que está más allá del amor...” Samael Aun Weor
LA GNOSIS Y EL ARTE,
LA MUSICA.
La sabiduría milenaria de la gnosis también la encontramos en la música, grandes obras maestras nos han dejado enseñanzas trascendentales, listas para que cada uno logre extraer de ellas, todo lo que se necesita para penetrar en el ámbito de las dimensiones superiores del universo.
Las nueve sinfonías de Beethoven son de belleza sin igual, profundas enseñanzas se encuentran en cada una de ellas; Don Mario Roso de Luna traduce la novena sinfonía de esta forma: «Oh voluptuosidad, la más bella refulgencia divina, hija del Elíseo. Ebrios de emoción osamos penetrar en tu santuario cantando: - Tu mágico efluvio anuda los santos lazos que el trato social, despiadado y cruel, osara romper un día...
Comenta que el himno a la alegría, en realidad es un himno a la voluptuosidad de los dioses, clave secreta para reencontrarnos con la luz de la sabiduría inmortal, entendiendo la voluptuosidad no como la degenerada utilización de las fuerzas sexuales, sino el erotismo bien canalizado, el culto al amor en la pareja, resultado de una correcta transmutación de las energías creadoras dentro de un matrimonio.
¡Todos los hombres son hermanos; todos son UNO bajo tu égida protectora!
Increíbles enseñanzas que se pierden en la noche aterradora de los siglos, se encuentran en estas líneas mágicas de la novena sinfonía: La fraternidad es la meta a seguir.
Y el coro contesta: ¡Miríadas de miríadas de seres que pobláis el mundo y pobláis sin duda los Cielos sin límites: facetas innúmeras de un solo, único e inconmensurable Logos, yo os estrecho contra mi corazón!...
Todos somos uno, entre los seres humanos no hay diferencia, al final de todas las edades, todos seremos solo una gota, unidos todos, en el inmenso océano de vida universal, con justa razón la maestra Helena Petrovna Blavatski afirmaba con gran solemnidad, que la peor herejía era la de la creerse uno separado de los demás.
¡Un inmenso abrazo para el Universo entero!: ¡Hermanos, hermanos míos, alegraos, todo se une y todo conspira al Santo Misterio, y aquí en nuestro ser y allá y doquiera tras la bóveda estrellada un Padre-Madre amante nos cobija a todos».
Es maravilloso encontrar esoterismo profundo y de fondo en este himno maravilloso, escrito por el poeta Friedrich Von Schiller y hermosamente acompañado por tan magistrales sonidos creados por este maestro llamado Beethoven, quien es un guardián de un templo en el mundo causal (región de la música inefable); tales místicos sonidos van al fondo de nuestra alma para sembrar en el centro emocional superior estas enseñanzas sagradas.

“La música inefable de los grandes clásicos, viene de las exquisitas regiones del Nirvana, donde sólo reina la felicidad que está más allá del amor...” Samael Aun Weor
me gustó la descripción de la Naturaleza en los seres vivos!!!
me gusta la filosofía de la herencia antigua.!!!
En esa época los meses no tenían nombre ni números en las fechas!!!

Gnosis significa conocimiento, sabiduría. La Gnosis es el conocimiento de una sabiduría trascendental y transformativa GNOSIS , El conocimiemto....., La verdad...,Dios ....,JEHOVA ...,esta dentro de ti.

Centro Gnostico En Dallas le invita a dejar de sufrir ...Lo que uno siente en su corazon , el dolor que en un instante dado le aflige tiene su raiz en el tiempo

Operating as usual

06/17/2021

PROFECÍA DE MELQUISEDEC

Melquisedec, un nombre rodeado de misterios y mágicas leyendas. Venerado y conocido en diversas culturas. En la Biblia aparece citado numerosas veces como Rey de Salem, y en la tradición hebrea aparecen menciones en distintos libros tales como el Zohar y el Midrash Rabba. Es conocido por los pueblos orientales, temido por los mongoles y venerado por los lamas budistas de esas tierras.

El Dr. Ferdinand Ossendowski, un ilustre viajero, hombre de ciencia y escritor, narra lo siguiente en su ya clásica obra de viajes “Bestias, Hombres y Dioses” (1924):

Al atravesar la caravana las estepas del Asia Central cerca de Tzagan-Luk, el guía mongol exclamó de pronto: “¡Alto, deteneos!”, y acto seguido se arrojó al suelo desde su camello musitando el clásico mantram budista “OM MANI PADME HUM”. Algo increíble sucedía en ese momento. El aire vibraba dulcemente y traía consigo como una canción de amor y paz que llegaba en el acto al corazón. La tierra y el cielo parecían contener el aliento. Hasta los animales lo percibían: los pájaros cesaban en su vuelo y se posaban, los camellos paraban las orejas, los caballos permanecían inmóviles y atentos, los perros cesaban en sus ladridos y los yaks se echaron al suelo. Todos los portadores mongoles se arrodillaron y oraron fervorosamente mientras se sentía esa paz absoluta: hasta el viento incesante de la región, dejaba de soplar. Era un estado de cosas portentoso, una calma y paz inusitadas, sobre todo para los occidentales.

Cuando el éxtasis colectivo cesó, los mongoles explicaron a Ossendowski lo que sucedía. Se habían acercado al Misterio de los Misterios, al reino subterráneo del Rey del Mundo, en el momento justo en que éste se hallaba en meditación.
Como es fácil comprender, no es mucha la información que Ossendowski pudo obtener de aquellos hombres. Aquellos mongoles sabían que los lamas guardaban celosamente el secreto del Rey del Mundo, y castigaban con severidad a quienes divulgaban tales cosas.
Pero, y aquí hay un misterio más, el testimonio recogido por Ossendowski en aquella oportunidad, coincide notablemente con lo expuesto en el libro “Mission de l’Inde” por el Marqués Saint-Yves d’Alveydre (1910), y también con lo narrado por otro autor menos prestigioso, Louis Jacolliot, en “Les Fils de Dieu” y “Le Spiritisme dans le Monde”.

Los tres autores mencionados hablan del Agharti o Agharta, nombre que recibe en lengua tibetana el misterioso reino subterráneo donde reside el Rey del Mundo.
Ossendowski cuenta que, en visita al monasterio de Narabanchi, en Mongolia, encontró una sorprendente profecía que Melquisedec había dejado en ese mismo lugar que el Genio de la Tierra había visitado en el año 1890. Hela aquí:

Cada día más se olvidarán los hombres de sus almas y se ocuparán de sus cuerpos. La corrupción más grande reinará en la tierra. Los hombres se asemejarán a animales feroces, sedientos de la sangre de sus hermanos. La Media Luna se borrará y sus adeptos se sumirán en la mendicidad y en la guerra perpetua. Sus conquistadores serán heridos por el sol, pero no subirán dos veces; les sucederá la peor de las desgracias y acabarán entre insultos a los ojos de los demás pueblos. Las coronas de los reyes, grandes y pequeños, caerán. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho... Habrá una guerra terrible entre todos los pueblos. Los océanos enrojecerán... La tierra y el fondo de los mares se cubrirán de esqueletos, se fraccionarán los reinos, morirán naciones enteras... El hambre, la enfermedad, los crímenes desconocidos de las leyes... Cuanto el mundo no habrá contemplado aún. Entonces vendrán los enemigos de Dios y del Espíritu Divino que residen en el hombre. Quienes cojan la mano de otro, perecerán también. Los olvidados, los perseguidos, se sublevarán y llamarán la atención del mundo entero. Habrá nieblas y tempestades, las montañas peladas se cubrirán de bosques. Temblará la tierra... Millones de hombres cambiarán las cadenas de la esclavitud y las humillaciones por el hambre, las enfermedades y la muerte. Los antiguos caminos se llenarán de multitudes que irán de un sitio a otro. Las ciudades mejores y más hermosas perecerán por el fuego... una, dos, tres... El padre luchará con el hijo, el hermano con el hermano, la madre con la hija. El vicio, el crimen, la destrucción de los cuerpos y de las almas, imperarán sin frenos... Se dispersarán las familias... Se desaparecerán la fidelidad y el amor... De diez mil hombres, uno sólo sobrevivirá... un loco, desnudo, hambriento y sin fuerzas, que no sabrá construirse una casa ni proporcionarse alimento... Aullará como un lobo rabioso, devorará cadáveres, morderá su propia carne y desafiará airado a Dios... Se despoblará la tierra. Dios la dejará de su mano. Sobre ella esparcirán tan sólo sus frutos la noche y la muerte. Entonces surgirá un pueblo hasta ahora desconocido que, con puño fuerte, arrancará las malas hierbas de la locura y del vicio, y conducirá a los que hayan permanecido fieles al espíritu del hombre, a la batalla contra el mal. Fundarán una nueva vida en la tierra purificada por la muerte de las naciones. Dentro de cincuenta años no habrá más que tres grandes reinos nuevos que vivirán felices durante setenta y un años. Enseguida vendrán diez y ocho años de guerras y cataclismos... Luego, los pueblos de Agharti saldrán de sus cavernas subterráneas y aparecerán en la superficie de la tierra.

En el último párrafo, a través de una atenta lectura, Melquisedec daba una fecha y unos datos muy precisos para su profecía. Veamos:

La profecía fue escrita por el Señor del Mundo en el año 1890. Así pues, cuando Melquisedec dice “dentro de 50 años no habrá más que tres grandes reinos nuevos”, nos está hablando de 1940, es decir, de la segunda guerra mundial.
Aparecieron entonces tres grandes reinos nuevos: Europa, Rusia y EEUU.Luego dice que “vivirán felices durante setenta y un años”. Esto es: 1940 más 71, nos da 2011. Y en este año fatídico “en seguida vendrán diez y ocho años de guerras y cataclismos”.
Así nos dice que estamos a las puertas de un conflicto mundial que tendrá consecuencias horrorosas, nunca vistas, y que tendrá una duración de 18 años: desde 2011 hasta 2029.
Posteriormente habrá una regeneración y empezará un nuevo ciclo, pero no sin que antes haya una involución y destrucción, como dicen tantas profecías y religiones del mundo.

PROFECÍA DE MELQUISEDEC

Melquisedec, un nombre rodeado de misterios y mágicas leyendas. Venerado y conocido en diversas culturas. En la Biblia aparece citado numerosas veces como Rey de Salem, y en la tradición hebrea aparecen menciones en distintos libros tales como el Zohar y el Midrash Rabba. Es conocido por los pueblos orientales, temido por los mongoles y venerado por los lamas budistas de esas tierras.

El Dr. Ferdinand Ossendowski, un ilustre viajero, hombre de ciencia y escritor, narra lo siguiente en su ya clásica obra de viajes “Bestias, Hombres y Dioses” (1924):

Al atravesar la caravana las estepas del Asia Central cerca de Tzagan-Luk, el guía mongol exclamó de pronto: “¡Alto, deteneos!”, y acto seguido se arrojó al suelo desde su camello musitando el clásico mantram budista “OM MANI PADME HUM”. Algo increíble sucedía en ese momento. El aire vibraba dulcemente y traía consigo como una canción de amor y paz que llegaba en el acto al corazón. La tierra y el cielo parecían contener el aliento. Hasta los animales lo percibían: los pájaros cesaban en su vuelo y se posaban, los camellos paraban las orejas, los caballos permanecían inmóviles y atentos, los perros cesaban en sus ladridos y los yaks se echaron al suelo. Todos los portadores mongoles se arrodillaron y oraron fervorosamente mientras se sentía esa paz absoluta: hasta el viento incesante de la región, dejaba de soplar. Era un estado de cosas portentoso, una calma y paz inusitadas, sobre todo para los occidentales.

Cuando el éxtasis colectivo cesó, los mongoles explicaron a Ossendowski lo que sucedía. Se habían acercado al Misterio de los Misterios, al reino subterráneo del Rey del Mundo, en el momento justo en que éste se hallaba en meditación.
Como es fácil comprender, no es mucha la información que Ossendowski pudo obtener de aquellos hombres. Aquellos mongoles sabían que los lamas guardaban celosamente el secreto del Rey del Mundo, y castigaban con severidad a quienes divulgaban tales cosas.
Pero, y aquí hay un misterio más, el testimonio recogido por Ossendowski en aquella oportunidad, coincide notablemente con lo expuesto en el libro “Mission de l’Inde” por el Marqués Saint-Yves d’Alveydre (1910), y también con lo narrado por otro autor menos prestigioso, Louis Jacolliot, en “Les Fils de Dieu” y “Le Spiritisme dans le Monde”.

Los tres autores mencionados hablan del Agharti o Agharta, nombre que recibe en lengua tibetana el misterioso reino subterráneo donde reside el Rey del Mundo.
Ossendowski cuenta que, en visita al monasterio de Narabanchi, en Mongolia, encontró una sorprendente profecía que Melquisedec había dejado en ese mismo lugar que el Genio de la Tierra había visitado en el año 1890. Hela aquí:

Cada día más se olvidarán los hombres de sus almas y se ocuparán de sus cuerpos. La corrupción más grande reinará en la tierra. Los hombres se asemejarán a animales feroces, sedientos de la sangre de sus hermanos. La Media Luna se borrará y sus adeptos se sumirán en la mendicidad y en la guerra perpetua. Sus conquistadores serán heridos por el sol, pero no subirán dos veces; les sucederá la peor de las desgracias y acabarán entre insultos a los ojos de los demás pueblos. Las coronas de los reyes, grandes y pequeños, caerán. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho... Habrá una guerra terrible entre todos los pueblos. Los océanos enrojecerán... La tierra y el fondo de los mares se cubrirán de esqueletos, se fraccionarán los reinos, morirán naciones enteras... El hambre, la enfermedad, los crímenes desconocidos de las leyes... Cuanto el mundo no habrá contemplado aún. Entonces vendrán los enemigos de Dios y del Espíritu Divino que residen en el hombre. Quienes cojan la mano de otro, perecerán también. Los olvidados, los perseguidos, se sublevarán y llamarán la atención del mundo entero. Habrá nieblas y tempestades, las montañas peladas se cubrirán de bosques. Temblará la tierra... Millones de hombres cambiarán las cadenas de la esclavitud y las humillaciones por el hambre, las enfermedades y la muerte. Los antiguos caminos se llenarán de multitudes que irán de un sitio a otro. Las ciudades mejores y más hermosas perecerán por el fuego... una, dos, tres... El padre luchará con el hijo, el hermano con el hermano, la madre con la hija. El vicio, el crimen, la destrucción de los cuerpos y de las almas, imperarán sin frenos... Se dispersarán las familias... Se desaparecerán la fidelidad y el amor... De diez mil hombres, uno sólo sobrevivirá... un loco, desnudo, hambriento y sin fuerzas, que no sabrá construirse una casa ni proporcionarse alimento... Aullará como un lobo rabioso, devorará cadáveres, morderá su propia carne y desafiará airado a Dios... Se despoblará la tierra. Dios la dejará de su mano. Sobre ella esparcirán tan sólo sus frutos la noche y la muerte. Entonces surgirá un pueblo hasta ahora desconocido que, con puño fuerte, arrancará las malas hierbas de la locura y del vicio, y conducirá a los que hayan permanecido fieles al espíritu del hombre, a la batalla contra el mal. Fundarán una nueva vida en la tierra purificada por la muerte de las naciones. Dentro de cincuenta años no habrá más que tres grandes reinos nuevos que vivirán felices durante setenta y un años. Enseguida vendrán diez y ocho años de guerras y cataclismos... Luego, los pueblos de Agharti saldrán de sus cavernas subterráneas y aparecerán en la superficie de la tierra.

En el último párrafo, a través de una atenta lectura, Melquisedec daba una fecha y unos datos muy precisos para su profecía. Veamos:

La profecía fue escrita por el Señor del Mundo en el año 1890. Así pues, cuando Melquisedec dice “dentro de 50 años no habrá más que tres grandes reinos nuevos”, nos está hablando de 1940, es decir, de la segunda guerra mundial.
Aparecieron entonces tres grandes reinos nuevos: Europa, Rusia y EEUU.Luego dice que “vivirán felices durante setenta y un años”. Esto es: 1940 más 71, nos da 2011. Y en este año fatídico “en seguida vendrán diez y ocho años de guerras y cataclismos”.
Así nos dice que estamos a las puertas de un conflicto mundial que tendrá consecuencias horrorosas, nunca vistas, y que tendrá una duración de 18 años: desde 2011 hasta 2029.
Posteriormente habrá una regeneración y empezará un nuevo ciclo, pero no sin que antes haya una involución y destrucción, como dicen tantas profecías y religiones del mundo.

06/17/2021

PROFECÍA DE MELQUISEDEC

escrito por Editor VOPUS
Melquisedec, un nombre rodeado de misterios y mágicas leyendas. Venerado y conocido en diversas culturas. En la Biblia aparece citado numerosas veces como Rey de Salem, y en la tradición hebrea aparecen menciones en distintos libros tales como el Zohar y el Midrash Rabba. Es conocido por los pueblos orientales, temido por los mongoles y venerado por los lamas budistas de esas tierras.

El Dr. Ferdinand Ossendowski, un ilustre viajero, hombre de ciencia y escritor, narra lo siguiente en su ya clásica obra de viajes “Bestias, Hombres y Dioses” (1924):

Al atravesar la caravana las estepas del Asia Central cerca de Tzagan-Luk, el guía mongol exclamó de pronto: “¡Alto, deteneos!”, y acto seguido se arrojó al suelo desde su camello musitando el clásico mantram budista “OM MANI PADME HUM”. Algo increíble sucedía en ese momento. El aire vibraba dulcemente y traía consigo como una canción de amor y paz que llegaba en el acto al corazón. La tierra y el cielo parecían contener el aliento. Hasta los animales lo percibían: los pájaros cesaban en su vuelo y se posaban, los camellos paraban las orejas, los caballos permanecían inmóviles y atentos, los perros cesaban en sus ladridos y los yaks se echaron al suelo. Todos los portadores mongoles se arrodillaron y oraron fervorosamente mientras se sentía esa paz absoluta: hasta el viento incesante de la región, dejaba de soplar. Era un estado de cosas portentoso, una calma y paz inusitadas, sobre todo para los occidentales.

Cuando el éxtasis colectivo cesó, los mongoles explicaron a Ossendowski lo que sucedía. Se habían acercado al Misterio de los Misterios, al reino subterráneo del Rey del Mundo, en el momento justo en que éste se hallaba en meditación.
Como es fácil comprender, no es mucha la información que Ossendowski pudo obtener de aquellos hombres. Aquellos mongoles sabían que los lamas guardaban celosamente el secreto del Rey del Mundo, y castigaban con severidad a quienes divulgaban tales cosas.
Pero, y aquí hay un misterio más, el testimonio recogido por Ossendowski en aquella oportunidad, coincide notablemente con lo expuesto en el libro “Mission de l’Inde” por el Marqués Saint-Yves d’Alveydre (1910), y también con lo narrado por otro autor menos prestigioso, Louis Jacolliot, en “Les Fils de Dieu” y “Le Spiritisme dans le Monde”.



Los tres autores mencionados hablan del Agharti o Agharta, nombre que recibe en lengua tibetana el misterioso reino subterráneo donde reside el Rey del Mundo.
Ossendowski cuenta que, en visita al monasterio de Narabanchi, en Mongolia, encontró una sorprendente profecía que Melquisedec había dejado en ese mismo lugar que el Genio de la Tierra había visitado en el año 1890. Hela aquí:

Cada día más se olvidarán los hombres de sus almas y se ocuparán de sus cuerpos. La corrupción más grande reinará en la tierra. Los hombres se asemejarán a animales feroces, sedientos de la sangre de sus hermanos. La Media Luna se borrará y sus adeptos se sumirán en la mendicidad y en la guerra perpetua. Sus conquistadores serán heridos por el sol, pero no subirán dos veces; les sucederá la peor de las desgracias y acabarán entre insultos a los ojos de los demás pueblos. Las coronas de los reyes, grandes y pequeños, caerán. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho... Habrá una guerra terrible entre todos los pueblos. Los océanos enrojecerán... La tierra y el fondo de los mares se cubrirán de esqueletos, se fraccionarán los reinos, morirán naciones enteras... El hambre, la enfermedad, los crímenes desconocidos de las leyes... Cuanto el mundo no habrá contemplado aún. Entonces vendrán los enemigos de Dios y del Espíritu Divino que residen en el hombre. Quienes cojan la mano de otro, perecerán también. Los olvidados, los perseguidos, se sublevarán y llamarán la atención del mundo entero. Habrá nieblas y tempestades, las montañas peladas se cubrirán de bosques. Temblará la tierra... Millones de hombres cambiarán las cadenas de la esclavitud y las humillaciones por el hambre, las enfermedades y la muerte. Los antiguos caminos se llenarán de multitudes que irán de un sitio a otro. Las ciudades mejores y más hermosas perecerán por el fuego... una, dos, tres... El padre luchará con el hijo, el hermano con el hermano, la madre con la hija. El vicio, el crimen, la destrucción de los cuerpos y de las almas, imperarán sin frenos... Se dispersarán las familias... Se desaparecerán la fidelidad y el amor... De diez mil hombres, uno sólo sobrevivirá... un loco, desnudo, hambriento y sin fuerzas, que no sabrá construirse una casa ni proporcionarse alimento... Aullará como un lobo rabioso, devorará cadáveres, morderá su propia carne y desafiará airado a Dios... Se despoblará la tierra. Dios la dejará de su mano. Sobre ella esparcirán tan sólo sus frutos la noche y la muerte. Entonces surgirá un pueblo hasta ahora desconocido que, con puño fuerte, arrancará las malas hierbas de la locura y del vicio, y conducirá a los que hayan permanecido fieles al espíritu del hombre, a la batalla contra el mal. Fundarán una nueva vida en la tierra purificada por la muerte de las naciones. Dentro de cincuenta años no habrá más que tres grandes reinos nuevos que vivirán felices durante setenta y un años. Enseguida vendrán diez y ocho años de guerras y cataclismos... Luego, los pueblos de Agharti saldrán de sus cavernas subterráneas y aparecerán en la superficie de la tierra.

En el último párrafo, a través de una atenta lectura, descubrió Óscar Uzcategui que Melquisedec daba una fecha y unos datos muy precisos para su profecía. Veamos:

La profecía fue escrita por el Señor del Mundo en el año 1890. Así pues, cuando Melquisedec dice “dentro de 50 años no habrá más que tres grandes reinos nuevos”, nos está hablando de 1940, es decir, de la segunda guerra mundial.
Aparecieron entonces tres grandes reinos nuevos: Europa, Rusia y EEUU.Luego dice que “vivirán felices durante setenta y un años”. Esto es: 1940 más 71, nos da 2011. Y en este año fatídico “en seguida vendrán diez y ocho años de guerras y cataclismos”.
Así nos dice que estamos a las puertas de un conflicto mundial que tendrá consecuencias horrorosas, nunca vistas, y que tendrá una duración de 18 años: desde 2011 hasta 2029.
Posteriormente habrá una regeneración y empezará un nuevo ciclo, pero no sin que antes haya una involución y destrucción, como dicen tantas profecías y religiones del mundo.

PROFECÍA DE MELQUISEDEC

escrito por Editor VOPUS
Melquisedec, un nombre rodeado de misterios y mágicas leyendas. Venerado y conocido en diversas culturas. En la Biblia aparece citado numerosas veces como Rey de Salem, y en la tradición hebrea aparecen menciones en distintos libros tales como el Zohar y el Midrash Rabba. Es conocido por los pueblos orientales, temido por los mongoles y venerado por los lamas budistas de esas tierras.

El Dr. Ferdinand Ossendowski, un ilustre viajero, hombre de ciencia y escritor, narra lo siguiente en su ya clásica obra de viajes “Bestias, Hombres y Dioses” (1924):

Al atravesar la caravana las estepas del Asia Central cerca de Tzagan-Luk, el guía mongol exclamó de pronto: “¡Alto, deteneos!”, y acto seguido se arrojó al suelo desde su camello musitando el clásico mantram budista “OM MANI PADME HUM”. Algo increíble sucedía en ese momento. El aire vibraba dulcemente y traía consigo como una canción de amor y paz que llegaba en el acto al corazón. La tierra y el cielo parecían contener el aliento. Hasta los animales lo percibían: los pájaros cesaban en su vuelo y se posaban, los camellos paraban las orejas, los caballos permanecían inmóviles y atentos, los perros cesaban en sus ladridos y los yaks se echaron al suelo. Todos los portadores mongoles se arrodillaron y oraron fervorosamente mientras se sentía esa paz absoluta: hasta el viento incesante de la región, dejaba de soplar. Era un estado de cosas portentoso, una calma y paz inusitadas, sobre todo para los occidentales.

Cuando el éxtasis colectivo cesó, los mongoles explicaron a Ossendowski lo que sucedía. Se habían acercado al Misterio de los Misterios, al reino subterráneo del Rey del Mundo, en el momento justo en que éste se hallaba en meditación.
Como es fácil comprender, no es mucha la información que Ossendowski pudo obtener de aquellos hombres. Aquellos mongoles sabían que los lamas guardaban celosamente el secreto del Rey del Mundo, y castigaban con severidad a quienes divulgaban tales cosas.
Pero, y aquí hay un misterio más, el testimonio recogido por Ossendowski en aquella oportunidad, coincide notablemente con lo expuesto en el libro “Mission de l’Inde” por el Marqués Saint-Yves d’Alveydre (1910), y también con lo narrado por otro autor menos prestigioso, Louis Jacolliot, en “Les Fils de Dieu” y “Le Spiritisme dans le Monde”.



Los tres autores mencionados hablan del Agharti o Agharta, nombre que recibe en lengua tibetana el misterioso reino subterráneo donde reside el Rey del Mundo.
Ossendowski cuenta que, en visita al monasterio de Narabanchi, en Mongolia, encontró una sorprendente profecía que Melquisedec había dejado en ese mismo lugar que el Genio de la Tierra había visitado en el año 1890. Hela aquí:

Cada día más se olvidarán los hombres de sus almas y se ocuparán de sus cuerpos. La corrupción más grande reinará en la tierra. Los hombres se asemejarán a animales feroces, sedientos de la sangre de sus hermanos. La Media Luna se borrará y sus adeptos se sumirán en la mendicidad y en la guerra perpetua. Sus conquistadores serán heridos por el sol, pero no subirán dos veces; les sucederá la peor de las desgracias y acabarán entre insultos a los ojos de los demás pueblos. Las coronas de los reyes, grandes y pequeños, caerán. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho... Habrá una guerra terrible entre todos los pueblos. Los océanos enrojecerán... La tierra y el fondo de los mares se cubrirán de esqueletos, se fraccionarán los reinos, morirán naciones enteras... El hambre, la enfermedad, los crímenes desconocidos de las leyes... Cuanto el mundo no habrá contemplado aún. Entonces vendrán los enemigos de Dios y del Espíritu Divino que residen en el hombre. Quienes cojan la mano de otro, perecerán también. Los olvidados, los perseguidos, se sublevarán y llamarán la atención del mundo entero. Habrá nieblas y tempestades, las montañas peladas se cubrirán de bosques. Temblará la tierra... Millones de hombres cambiarán las cadenas de la esclavitud y las humillaciones por el hambre, las enfermedades y la muerte. Los antiguos caminos se llenarán de multitudes que irán de un sitio a otro. Las ciudades mejores y más hermosas perecerán por el fuego... una, dos, tres... El padre luchará con el hijo, el hermano con el hermano, la madre con la hija. El vicio, el crimen, la destrucción de los cuerpos y de las almas, imperarán sin frenos... Se dispersarán las familias... Se desaparecerán la fidelidad y el amor... De diez mil hombres, uno sólo sobrevivirá... un loco, desnudo, hambriento y sin fuerzas, que no sabrá construirse una casa ni proporcionarse alimento... Aullará como un lobo rabioso, devorará cadáveres, morderá su propia carne y desafiará airado a Dios... Se despoblará la tierra. Dios la dejará de su mano. Sobre ella esparcirán tan sólo sus frutos la noche y la muerte. Entonces surgirá un pueblo hasta ahora desconocido que, con puño fuerte, arrancará las malas hierbas de la locura y del vicio, y conducirá a los que hayan permanecido fieles al espíritu del hombre, a la batalla contra el mal. Fundarán una nueva vida en la tierra purificada por la muerte de las naciones. Dentro de cincuenta años no habrá más que tres grandes reinos nuevos que vivirán felices durante setenta y un años. Enseguida vendrán diez y ocho años de guerras y cataclismos... Luego, los pueblos de Agharti saldrán de sus cavernas subterráneas y aparecerán en la superficie de la tierra.

En el último párrafo, a través de una atenta lectura, descubrió Óscar Uzcategui que Melquisedec daba una fecha y unos datos muy precisos para su profecía. Veamos:

La profecía fue escrita por el Señor del Mundo en el año 1890. Así pues, cuando Melquisedec dice “dentro de 50 años no habrá más que tres grandes reinos nuevos”, nos está hablando de 1940, es decir, de la segunda guerra mundial.
Aparecieron entonces tres grandes reinos nuevos: Europa, Rusia y EEUU.Luego dice que “vivirán felices durante setenta y un años”. Esto es: 1940 más 71, nos da 2011. Y en este año fatídico “en seguida vendrán diez y ocho años de guerras y cataclismos”.
Así nos dice que estamos a las puertas de un conflicto mundial que tendrá consecuencias horrorosas, nunca vistas, y que tendrá una duración de 18 años: desde 2011 hasta 2029.
Posteriormente habrá una regeneración y empezará un nuevo ciclo, pero no sin que antes haya una involución y destrucción, como dicen tantas profecías y religiones del mundo.

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The Gathering is a group of people from all walks of life who are being transformed by Jesus Christ. Located in Dallas, TX. Join us!

Storehouse Dallas Storehouse Dallas
4319 Alpha Rd
Dallas, 75244

Storehouse exists to train people to access heaven and transform earth through continual prayer, worship, and kingdom discipleship unto a great awakening.

Music at Our Redeemer Lutheran Church of Dallas, TX Music at Our Redeemer Lutheran Church of Dallas, TX
7611 Park Lane
Dallas, 75225

Highlights and updates from the music program at Our Redeemer Lutheran.

Casa Emanu-El United Methodist Church Casa Emanu-El United Methodist Church
9998 Ferguson Rd
Dallas, 75228

We are a small church with a lot of heart. www.casaemanueldallas.org

Believers Chapel Believers Chapel
6420 Churchill Way
Dallas, 75230-1896

Believers Chapel is a non-denominational Christian Church in Dallas, Texas teaching historical Evangelicalism, Calvinism, and Premillenialism. believerschapeldallas.org

True Light Missionary Baptist Church True Light Missionary Baptist Church
2314 Dyson St
Dallas, 75215

Sharing the good news

Country Fellowship Country Fellowship
8202 Boedecker
Dallas, 75225

Highland Country Fellowship is a gospel centered community that is grace oriented, loves God, and loves our neighbors as ourselves.

Zion Missionary Baptist Church Zion Missionary Baptist Church
4805 Bonnie View Rd
Dallas, 75216

Jesus wants to save you

All Saints Young Adult Ministry All Saints Young Adult Ministry
5231 Meadowcreek Drive
Dallas, 75248

Welcome to All Saints Dallas Catholic Young Adult Ministry! "Ite et vos in vineam." - Mt. 20:7

Driven Community Outreach Driven Community Outreach
202 S Jim Miller Rd
Dallas, 75217

Watermark Marriage Ministry Watermark Marriage Ministry
7540 LBJ Fwy
Dallas, 75251

Watermark Marriage Ministry exists to prepare nearlyweds, establish newlyweds, and to enrich and restore all marriages for a lifetime of oneness and ministry.

Grace Baptist Church  Dallas, Texas Grace Baptist Church Dallas, Texas
11435 Ravenview Rd
Dallas, 75253

Mission Statement: We, as a church, want to be like Jesus Christ, serving God and others by the power of the Holy Spirit.